Llegaba a un bar toda empapada por la lluvia, con una falda negra de cuero tres dedos arriba de la rodilla. Una blusa roja satinada de escote en V y tacones de aguja con punta picuda. Estabas en una reunión con motociclistas. Yo mientras tanto esperaba a un cliente de la empresa. Eso como ahí de las seis de la tarde, el cliente llamaba para cancelar. Decepcionada por la pérdida de tiempo pedía un trago. Entre tanto, veía que tú salías a contestar una llamada y tú risa se escuchaba por el bar. Te miraba cuando te estabas riendo y volteaba los ojos cuando girabas hacia mí. (No sabía que eras tú). Mientras mi trago se consumia entre mis labios me alcanzabas a ver, y claro me reconocías de inmediato.

Al poco tiempo de todo eso, el mesero me acercaba un trago, pero le decías al mesero que no dijera que fuiste tú. Yo, no lo tomaba lo dejaba ahí. comenzaba a trabajar en mi computadora mientras uno a uno tus amigos se retiraban. Ya solo quedabas tú e ibas y te sentabas a mi mesa. Me preguntabas “¿si el trago no sabía bien?” y solo levantaba la ceja mientras seguía mirando la computadora. Te preguntaba ¿si podía ayudarte en algo? sacabas tu celular y me enviabas un gif por tumblr, me decías que si. Ya sabía que eras tú... naturalmente me ponía nerviosa y tú naturalmente lo aprovechabas. .
Después de un rato de charla me preguntabas “¿si aún mi ropa estaba muy mojada?” y te decía que si, me decías que “tenías una toalla en tu coche” e íbamos por ella. Cuando caminábamos hacia el auto comenzaba a llover con granizo y nos metíamos rápidamente al auto. De nuevo yo con la ropa mojada. Me dabas la toalla para secarme sabiendo que no iba a secarme mucho, ponías la calefacción y me empezabas a tocar las piernas. Mientras recorrías mi piel, me seguías preguntando cosas y subías con tu tibia mano hacia mi vagina que ya estaba húmeda y empezabas a tocarla. Me decías “ahí si esta calientito”. Yo te decía que más adentro estaba más calientito. Me dejabas de tocar y comenzabas a reírte. Ya no podía más y ponía mi mano sobre ese bulto en tu pantalón. Te abría el zíper y comenzaba a chupar tu verga gorda y tiesa. Poniéndome en cuatro sobre el asiento para disfrutarla más rico, exponiendo mi culo que ya se asomaba por esa corta falda.
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Me sujetabas las nalgas firmemente, jugabas en ellas mientras mi boca se llenaba del sabor de tu miembro. Tus dedos llegaban hasta la hendidura de mi vagina y empezabas a masajearme rico por dentro sin prisa. apretabas y me dabas de cachetadas en el coño. Siempre tan firme en tus convicciones. Gemía a cada golpe de vagina. Pero me encantaba que me tomaras a tu voluntad e hicieras de mi cuerpo húmedo por fuera y por dentro. Mientras tu mano ágil jugaba en mi sexo, mi boca jugosa se atragantaba con tu verga, mis labios carnosos la estrujaban con odio y pasión. tú tomabas justo de mi tanga y la jalabas hacía adelante haciendo que esa fina tela que poco me protegía, se me metiera entre mis carnosos y ya muy empapados labios. Me decías “que no me ibas a coger hasta que yo te lo pidiera, pero si te pedía no ibas a parar hasta que tú quisieras”. Mi mente se conectó con lo que sentía mi vagina y mis tetas colgantes y muy sensibles se rendían a tu voluntad, como autómata hacia una sola función… chupar tu rica verga para solicitar finalmente “¡Cogeme papito, soy tu puta!”.

El auto se encendió, cuando mi boca y cuerpo vulnerables palpitaban sobre tus piernas. Me acomodaba para que me llevarás al motel más cercano. Mi boca parecía metal y tu verga de venas saltadas y cabeza prominente era el imán que no me permitía separarme de ella. te seguía chupando ese pedazo de carne que me vuelve loca, sin importarme quien pudiera verme en esa posición tan indecente. No paso mucho pusiste tu saco sobre mi cabeza y cubriste algo de mi cuerpo. En cada semáforo en rojo, tus dedos hacían de mi clítoris el botón interruptor de cada gemido ahogado en tu erección. No paso mucho tiempo cuando solicitabas la habitación por el intercomunicador. Mi vagina palpito mas fuerte. Se acercaba el tiempo de que me penetraras. Chupé con más energía, estacionabas el coche en el lugar asignado del motel, aun sin esperar a que bajara la cortinilla del garaje. me sacabas del coche, me cargabas sobre tus piernas, ya era una muñeca de trapo… por lo que sabíamos iba a suceder. Tu verga se hizo camino entre mis labios abriéndome y apoderándose de mi pero sin entrar.

Gemí con eco y fuerte, ya habías penetrado mi ansioso coño. Me la metías mientras te gemía y pasaban las luces de otros coches, seguramente directo en mis nalgas. Pero eso no me importo y seguro si nos alcanzaron a ver. Me subías por las escaleras en cada pazo tu miembro tallaba una pared diferente de mi vagina, era literal la canción de escalera al cielo o en nuestro caso al infierno. Abrías la puerta llegabas al borde de la cama mientras mi boca buscaba la tuya. Mis brazos era lo único que tenía fuerzas para afianzarse de algo. Cuando sentí el vacío me arrojabas a la cama como tu objeto. Sí lo era tu objeto sexual. Dejaste el dinero en el lugar de pago. Regresabas a mi, yo impaciente y tu comenzabas a darme un oral. Mis labios besaron tu boca y tu lengua hizo de mi clit su prisionero. Mojabas tus dedos en mi, metiéndolos a mi coño para después llevarlos a mi boca, hasta que los dejara limpios los retirabas de mi.
Lo repetías hasta que de nuevo entrabas en mi, sentías como un orgasmo mojaba tu pene al poco tiempo y hacia poco para poderlo mover de la posición en la que estaba penetrándome. Me venía, gemía de placer era una puta enloquecida quería todo. Me sentabas en la cama y me quitabas la blusa. Tu glande por mis tetas recorría mi piel como Rey por su reino. Aún con el bra puesto mis pezones querían libertad. Tu verga conquistaba a placer los surcos de mi lengua abriéndome los labios con tu grosor, mientras ocupabas mi boca con tu erecto miembro, tus manos hacían caer el bra, libertadoras de tetas. Mi delantera parecía tener alguna suerte de fiebre, solo imploraba a que me mojaras los pezones con tu rica lengua. Que me mordieras cuanto quisieras y calmaras así mis ganas de disfrutarte con lo chichona que estoy.
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Lo rojo y caliente de mi voluptuosidad ya era acompañado por una dureza de excitación, ¡Duras por ti cabrón! Solo deseaba sacarás tu pene de mi boca y lo pasarás otra vez por ellas, te lo pedía gimiendo. Tu respuesta: “yo se lo que hago”. Me volteabas y me comenzabas a nalguear como a niña malcriada e insolente, mientras con la otra mano agarrabas mis tetas y les abofeteabas tormento dulce. Me sentí sucia y barata puta pero me encanta cuando reclamas así mis pechos haciéndolos esperar por tu boca. Grité, gemí pero lo permití y hasta saque mas el pecho para dejarlo a tu alcance. Deseaba te saciaras de abofetearme, como si se tratase de mi siendo una puta obediente, al final mi recompensa cubriste de saliva lo rojo de mis tetas, me vine en ese momento.
Sujetabas mi cabello con maestría y mi cuerpo por igual colocándome sobre el sofá y tomando mi celular, comenzabas a tomar fotos, lo acomodabas para grabar a placer, Ya no solo me tratabas como a un puta callejera, ya hacías de mi tu estrella porno. Enfocabas como parando el culo estando en cuatro imploraba me montases. Cosa que no tardaste mucho en hacer. “¡Te voy a cargar maldita zorra en celo!”, gritabas, mientras yo ensartada como perrita me excitaba más a cada insulto, golpe o penetración

dada por mi rico inquisidor. Gemía y te pedía parar, y me decías “sabes perfecto que eso solo me excita más” y me nalgueabas con firmeza. Entendí que hasta que descargaras tu energía sexual en mi, esto iba a detenerse y muy probablemente ni así. Sacabas tu verga de mi enrojecido coño y labia maltrecha y como todo lo que arrebatas de mí, me la metías en por el culo tan solo con los fluidos que llevaban colgantes sobre tus venas. Había olvidado que todo ello estaba siendo grabado por ti desde mi celular. Tú me decías que ese video lo iba a guardar para que siempre viera como esa verga gorda se adueñó y desvirgo mi ano. Ya era más que tu puta, solo gritaba y te imploraba, las lágrimas corrían por mi rostro. “¡Para, para!”
gimoteaba mientras tu aumentabas el ritmo. Más duro abrías mi carne con tu verga. Orgasmos y dolor danzaban en esa escena digna de Calígula. La sacabas y mi cuerpo descanso y suspiré. Me tomabas de la cintura te sentabas y me ponías sobre ti. Mi mente no lo podía creer, ya sabia que iba a seguir siendo sodomizada, esos segundos de descanso ayudaron a mi maltrecho cuerpo. Mi boca se abrió como la de un pez al sentir la cabeza de tu pene darle forma a mi culo de nuevo. Mientras con una mano tus dedos hacían de mi coño su guitarra, a gritos de puta partida era tuya. Dedos y verga en distintas cavidades de mi cuerpo,

Contigo no se sabe. Con firme mano azotabas de nuevo mi seno izquierdo me pegabas con una suerte de posesión y cariño, que solo provoco otro orgasmo más. Mis tetas danzantes al caprichoso ritmo de tus embestidas. Advertida estaba de que si dejaba de saltar sobre la verga que me sodomizaba, el castigo se iría también a mis nalgas pero con tu cinturón. Me mordía los labios, lo quería, lo necesitaba. Surgió la masoquista en mí gracias a tu cuerpo y tus órdenes. a esa forma de decirme tantas cosas sucias al oído mientras disfrutabas de mi, a placer. Después de un par de minutos deje de brincar sobre tu verga, si… Quería ese castigo. Tu mano se hizo del cinturón y ejercías tu condición punitiva sobre mis redondas nalgas. Claro, grité… pero me encantó y tu ahogabas mis quejidos en tu rica boca, mamando tus ricos labios gemía y disfrutaba de tu verga y del cinturón azotándome. Una puta en tu garganta gritaba. De las caderas sometías con ayuda de la gravedad a mi cuerpo, llegando hasta la base de tu rica verga. De múltiples besos porno mi boca se torno roja y se hincho tal como mi culo hinchaba a tu verga.

Veía el techo, cerraba los ojos, miraba tus piernas… cuando de repente te vi ya con mi celular de nuevo en la mano. Ya hacías un video de mi montándote, y sin detener ese rico tormento de mi culo en un par de segundos, “voy a subir el video de mi puta para que tus queridos seguidores te vean montar a un verdadero hombre pendeja rica”. Me advertías, si me hubiera opuesto a eso no habría tenido mucho tiempo para actuar, ya estaba cargándose en tumblr. Sin especificación alguna, el simple video ya online. Yo estaba muy entretenida cabalgando, no podía ni quería hacer mas que dejarte hacer. Sometida por tu mano en mi pelo halándome como yegua salvaje, solo me entregue a tus caprichos. Los mensajes empezaron a hacer vibrar el celular y me decías… “ahora ya todos vieron como reclamé tu culo para mi” y que solo iba a ser tuyo porque ya estaba hecho a tu forma. Eso solo me hizo venir en tus huevos, eso desbarató la integridad de mis piernas.
Me seguías besando y como siempre me manejas del cabello… De él me bajabas a tu verga. Gustosa hacía lo propio en ella. “Estoy por venirme y quiero que tus ricos labios mamadores me hagan venir”. Decías que si tiraba poquito lo chuparía de donde cayera. Mi boca de lechita se llenaba y veías como mis labios hinchados trataban de atrapar cada gota del rico elixir proveniente de tus amoratados huevos de tanto brinco y de tanto cogerme. No pude… e inevitablemente un poco se derramo en tus piernas. Cuando tu descarga terminó, te mostré orgullosa lo que en mi lengua hacia una piscina blanquecina. Tus ojos me decían la única y sola cosa que podía hacer en ese momento, tragarme tu rico esperma. Pero en cuanto lo pase mi boca se fue directo a tus piernas para chupar el error cometido en tu piel. Chupe cuidadosamente hasta dejarte limpio de cualquier huella tus piernas.
Te empujaba del abdomen, te sentabas para después recostarte. Me pedias el cinturón yo te lo buscaba y daba con fervor. Te lo entregaba sumisamente mientras chupaba tus ricas bolas respirando de la piel de la base de tu verga. Recargar su centro con un rico masaje bucal. Ya recostado de collar el cinturón en mí, para colocarme en 69 sobre tí. Mi boca siguió trabajando en tus bolas cuando el antojo me hizo su presa y baje hasta tu culo, Empezaba a chuparlo y justo cuando más rico sentías tomabas el cinturón que al otro extremo daba a mi espalda para azotarme mis nalgas. Tu verga pronto creció entre mis tetas haciéndose dura y prominente, de saber que mis gemidos y mis gritos se estaban ahogando en tu culo, como nos gusta.
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Ahí se quedó mi sueño, pero desperté muy mojada y me masturbe pensando en todo ello, en ti.